Tu delito no vale lo mismo…

Publicado: octubre 30, 2012 en Uncategorized

Si hace unos días me sorprendía de la noticia de que Dolores Vázquez finalmente no recibiría indemnización por permanecer durante 2 años en la cárcel por un delito que no había cometido, hoy me sorprendo con otra noticia de esas que cuando la lees el sentido común se te enciende de la misma manera que se enciende una luz roja de emergencia ante un simulacro de incendio  (ver noticia aqui). Un periodista Griego se atrevió a publicar una lista que 2 años antes, en 2010, un extrabajador de HSBC (Hervé Falciani detenido en España el pasado 1 de julio) entregó a la entonces ministra de economía francesa Christine Lagarde (actual presidenta del FMI). Ésta lista fue transmitida personalmente por Lagarde al gobierno griego, que la recibió con cara de póker. La “lista lagarde”, como se la conoció, contenía el nombre y los datos de 2059 evasores de impuestos griegos y, misterios de la vida, se le perdió la pista desde que cayó en manos del gobierno griego de una manera un tanto oscura, quedando en el limbo ( o en algún cajón) desde entonces hasta hace unos días. Kostas Vaxevanis, redactor de un periódico griego progresista, la encontró en el mismo (o distinto) cajón en el que el gobierno la guardó, la leyó, y se atrevió a publicarla. Su justificación fue honesta:“Me limité a hacer mi trabajo en nombre del interés público, soy un periodista que revela la verdad que todos los demás están intentando ocultar”. La lista salpica a miembros de las más altas instancias griegas, tanto poderes públicos como grandes capitales del país (armadores y actores famosos por ejemplo).

La respuesta no se hizo esperar: la justicia se puso manos a la obra y hoy, pocos días después de su publicación, el periodista está acusado del delito de publicación de datos confidenciales (penado hasta con 2 años de cárcel) y ya ha tenido que pisar su primer juzgado. Mientras tanto, a los evasores de impuestos de la lista lagarde, ni se les ve, ni se les quiere ver por el juzgado todavía (a pesar de haber pasado 2 años) a tenor de los pocos efectos visibles que han tenido para ellos la publicación (quizá hoy no comparecen para no encontrarse  con su periodista – verdugo podría uno pensar, quien sabe, o quizá, cosa más probable, porque todavía ningún juez les ha llamado aún para comunicárselo).

Lo primero, a mi juicio, sería aclarar que estamos ante 2 delitos diferentes realizados por 2 personas diferentes: por un lado el delito de evadir impuestos, y por otro el de publicar datos confidenciales. Son 2 delitos penados por el derecho, pero sin embargo, parece ser que uno es diferente a otro. Y digo parece ser por que en uno el proceso penal avanza y en otro no. Uno puede terminar con sus huesos en la carcel mientras otros disfrutan de una buena comida mientras cierran su último negocio. Podríamos preguntarnos: ¿Por qué uno puede terminar en la cárcel y otro no? La diferencia entre unos y otros radica, a mi juicio, en que un delito lo realiza un periodista con (seguramente) pocos ceros en el banco, y otros lo realizan gente con más de seis después de su primera cifra. Si lo llevamos al modelo de sociedad que explicaba hace unos días en el post “Modelizando a la sociedad“, un delito lo hace una persona que pertenece al piso de abajo, y otros lo hacen más de 2000 del pisos de arriba. Y parece ser que la realidad demuestra que cuando lo realizan unos el resultado es diferente de cuando lo realizan otros, es decir, uno acude al juzgado, y otro no. ¿Qué curioso no creéis? ¿Si la ley dice que es ciega y que no mira quién delinque si no qué es lo que se delinque, no?, ¿ésto no debería pasar, no era así? Pues lamentablemente, sí ocurre. Así está la justicia en occidente, comprada y al servicio del grupo dominante cuando a los que se le aplica justicia son a los del piso de arriba. Y es que, para mi, ésto que hoy le ocurre a éste hombre no es más que otra prueba de que nuestra sociedad está enferma; sufre un mal, y ese mal se llama ansia de dinero. La justicia está comprada según cual sea el objeto y la persona a juzgar. Y se ve que éste virus también ataca a los jueces.

Yo personalmente y a diferencia de algunas personas que copan altas (y bajas) magistraturas del estado, no comparto (ni creo que nadie honesto deba compartir) que se prostituyan determinados valores como el valor de la igualdad ante la ley. Pienso que el dinero no puede comprar el compartir tu tiempo con tus amigos, ni puede comprar una buena carcajada, y pienso que tampoco debería comprar el hecho de que cualquier ser humano responda de manera igualitaria ante la justicia, por muchos ceros que ésta persona tenga en su cuenta de Suiza. Espero que para cuando éste hombre salga de la cárcel dentro de 2 años (si finalmente termina alli), tengamos, al menos, más conciencia que la que existe hoy día de que el dinero no lo es todo. Sólo así podremos afirmar que estaremos más cerca de tener la seguridad de que un mismo delito valga lo mismo con independencia de quien lo haya cometido.

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