Ser ciudadano

Publicado: enero 12, 2013 en Uncategorized

Sé algo de usted y aún no le conozco: Seguramente usted no es ciudadano.

Con tal afirmación se preguntará: ¿Y éste imbécil qué dice?, ¡Claro que soy ciudadano!, vivo en mi núcleo urbano; ¿Qué dice éste? Con posterioridad seguramente abandone la idea en un rincón de su intelecto y seguidamente llegue a la conclusión de que no vivo en ésta realidad, que soy un tarado que dice una majadería más.

Ahora le digo, nuevamente: tal y como concibo ser ciudadano; probablemente usted (al igual que yo hasta que no lo supe) no es un ciudadano.

En éste punto podrá dialogar consigo mismo internamente y decirse: puede ser que para usted no sea ciudadano si por ciudadano entiende algo distinto a lo que entiendo yo. La siguiente pregunta es: ¿Qué entiende por ciudadano?

Hace unos meses acudí a una conferencia un sábado por la mañana. Era de un partido político y versaba sobre la realidad dramática que estamos vislumbrando hoy día. En ella, el conferenciante de entre muchos temas habló de un concepto que en el momento que lo escuché lo hice mío. Éste señor afirmaba que en España existían habitantes, (en concreto 47 millones) pero seguidamente exponía que el número de ciudadanos disminuía en 10 veces. Haciendo cálculos de cabeza, éste hombre afirmaba que en España existían aproximadamente 5 millones de ciudadanos. ¿Qué es eso de ciudadano?, ¿En qué se diferencia del resto de mortales?, ¿Cómo diferenciarlos?, ¿qué pasa que van marcados con una señal?, y lo más inquietante: ¿Soy yo uno de ellos?

Éste hombre afirmaba que un ciudadano era todo aquel habitante que es consciente de cuáles son sus derechos y de cuáles son sus deberes. ¡Ah! (dije para mí) entonces para saber si soy o no ciudadano, tengo que preguntarme a mí mismo: ¿Conozco mis derechos y mis deberes?, ¿Soy, por tanto, ciudadano español? Un derecho es toda facultad que tiene una persona de exigir de otra una determinada prestación a su favor. Por ejemplo, tengo derecho a la vida, por lo que tengo la potestad de exigir a mis vecinos que determinadas actuaciones dejen de realizarlas para conservarla, como por ejemplo, evitar que un día Juana, mi vecina de al lado, cuando pelee con el marido me tire un jarrón a la cabeza como muestra de su cólera con tan mala fortuna que en ese mismo instante me encuentre en mi terraza, porque elgolpe que reciba puede suponer un perjuicio para mi salud. Por otro lado un deber es toda actividad que otra persona puede obligarme a hacer incluso si me niego (por la fuerza). En el ejemplo anterior, para salvaguardar mi derecho a la vida y el de los vecinos, mi deber será no arrojar jarrones por la ventana. Dicho de otra manera, los poderes públicos (los del ático) pueden forzarme a  evitar que realice ésta actividad en el caso de que me niegue (irrumpiendo en mi casa por la fuerza si no hago caso a las llamadas de mis vecinos alertándome de que deje de tirar jarrones a la calle) . Por tanto, los derechos exigen, los deberes me exigen o lo que es lo mismo, saber mis derechos me abre la puerta a exigir, conocer mis deberes me abre la puerta a exigirme.

Y la pregunta siguiente para alguien que quiera ser ciudadano es: ¿Cuáles son mis derechos y deberes? Ésta respuesta es sencilla: todo ser humano desde 1948 tiene una serie de derechos por el hecho de existir, es decir, tienen la potestad de exigir que determinados aspectos de su existencia sean respetados por otros. Y éste listado de derechos se constituyen en la solemne Declaración Universal de Derechos Humanos, documento que establece un listado de ámbitos en los que cualquier persona que viva en la tierra (ya sea en Nueva Zelanda o en Luxemburgo) puede exigir de otra que se hagan cumplir. Éste documento tiene una característica; y es la de que en la actualidad la práctica totalidad de los países de la tierra se han comprometido a que ésta declaración sea respetada. Éste listado recoge a modo resumen toda una serie de materias que cualquier habitante puede exigir que le sean respetadas:

  • Art. 1º.- Todos los seres humanos nacen libres en igualdad y derechos.
  • Art. 2º.- Toda persona tiene los derechos y libertades de esta Declaración. Sin distinción de raza, sexo, religión, idioma o política.
  • Art. 3º.- Todo individuo tiene derecho a la vida, la seguridad y la libertad personal.
  • Art. 4º.- Nadie estará sometido a la esclavitud y la servidumbre.
  • Art. 5º.- Nadie será sometido a tortura, trato cruel, inhumano o denigrante.
  • Art. 6º.- Todo humano tiene derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica.
  • Art. 7º.- Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley.
  • Art. 8º.- Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo que le ampare contra actos que violen sus derechos.
  • Art. 9º.- Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, arrestado ni apresado.
  • Art. 10º.- Toda persona tiene derecho a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial para determinar sus derechos y obligaciones.
  • Art. 11º.- Todo acusado de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia, mientras no se pruebe su culpabilidad.
  • Art. 12º.- Nadie será objeto de acciones arbitrarias en su familia, su vida privada, su persona, ataques a su honra o reputación.
  • Art. 13º.- Todos tienen derecho a circular libremente y elegir su residencia en un Estado determinado.
  • Art. 14º.- En caso de persecución tiene derecho a buscar asilo en cualquier país.
  • Art. 15º.- Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
  • Art. 16º.- Hombres y mujeres en edad núbil tiene derecho a casarse, formar una familia con igualdad de derechos y en caso de divorcio compartir responsabilidades con los hijos.
  • Art. 17º.- Toda persona tiene derecho a la propiedad individual y colectiva.
  • Art. 18º.- Toda persona tiene libertad de pensamiento, religión y conciencia.
  • Art. 19º.- Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión.
  • Art. 20º.- Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y asociación pacífica.
  • Art. 21º.- Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país.
  • Art. 22º.- Toda persona tiene derecho a la seguridad social, y a obtener la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.
  • Art. 23º.- Toda persona tiene derecho a un trabajo, a elegirlo y a percibir a trabajo igual, salario igual.
  • Art. 24º.- Toda persona tiene derecho al descanso al disfrute de su tiempo libre y a vacaciones periódicas y pagadas.
  • Art. 25º.- Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado, a la salud, y al bienestar, al vestido, vivienda, asistencia médica, servicios sociales, seguros de (desempleo, invalidez, viudez, enfermedad, etc.)
  • Art. 26º.- Toda persona tiene derecho a la educación.
  • Art. 27º.- Toda persona tiene derecho a tomar parte en la vida cultural de  la comunidad, a gozar de las artes y del progreso científico.
  • Art. 28º.- Toda persona tiene derecho a gozar del orden nacional e internacional para que sus derechos sean efectivos.
  • Art. 29º.- Toda persona tiene deberes con su comunidad.
  • Art. 30º.- Nada en  esta Declaración podrá tener otra interpretación, ni suprimir cualquier libertad de la misma.

Ser ciudadano por tanto implica ampliar la conciencia sobre cuáles son tus derechos y deberes. Ésta característica que no todos los habitantes de un país cumplen, supone un criterio diferenciador entre ellos. En la antigua Grecia se consideraba que ser ciudadano era el estadio superior al que podía llegar una persona cuando vivía en sociedad. Ser ciudadano (es decir, ser consciente de tus derechos y deberes) no significa ser socialmente activo, pero sí es el primer paso para participar en sociedad ya que cuando una persona es conocedora de sus derechos se opone a cualquier agresión hacia ellos y a cualquier agresión que le ocurra los miembros de su comunidad de manera solidaria.

La siguiente pregunta que acude a mi cabeza es: ¿Siempre se puede exigir que éstos derechos se cumplan? La respuesta es no. Hay determinados casos en que los poderes públicos (los del ático) pueden limitar determinados derechos o incluso suprimirlos. Son los casos en los que el gobierno de una nación declara el estado de alarma, excepción y sitio (en el primero pueden limitarse la actividad de algún derecho y en los últimos directamente suprimirlos). Pues bien, a mi juicio en la actualidad vivimos en un auténtico estado de excepción en lo que a derechos se refiere en el que se están suprimiendo derechos para que unos cuantos mantengan el estatus que ven peligrar con la crisis. Dicho de otra manera, estamos asistiendo a una agresión hacia nuestros derechos. Como dije antes ésta agresión sería legítima si fuera por causas de interés general, pero en la actualidad no está siendo por causas de interés general si no por causas de interés particular. Es normal que habitantes concienciados (es decir, ciudadanos) estén saliendo a manifestar públicamente éste ataque. Si no se creen que estemos en un momento histórico en el que se están cuestionando derechos que pensábamos asentados repasemos algunos de los derechos que aparecen en el listado anterior intentando no entrar en valorar acciones:

  • Artículo 12: “Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques”. En España, el ministro del Interior Jorge Fenández Díaz dio la orden a principios de año, puesto que temía un incremento de la conflictividad social a consecuencia de las políticas que su gobierno está aplicando, de “forzar el ordenamiento jurídico” para tratar de frenar el descontento generalizado existente en la población. En declaraciones realizadas en abril del 2012, éste señor afirmó que “ha habido que forzar el ordenamiento jurídico” para que ingresaran y se mantuvieran en prisión algunos de los manifestantes detenidos por su supuesta implicación en los incidentes de la huelga general del 29M (ver noticia aquí: “Interior admite que hubo que forzar la ley para encarcelar a vándalos del 29M”).
  • Artículo 18: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.” Y artículo 20: “Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.”. Durante el mes de octubre de 2012, manifestantes fueron identificados y sancionados por reunirse en las inmediaciones del congreso con multas desde 300 a 6000 euros entre los que se encontraban personas que en aquel momento paseaban por la calle (ver noticia aquí: “La Delegación del Gobierno en Madrid ha abierto expediente administrativo a 300 personas por la manifestación “ilegal” del 27-O”).
  • Artículo 22: “Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”. Durante el años 2012, en España se comenzó a debatir la asistencia a inmigrantes y se implantó el pagar por las medicinas a jubilados.
  • Artículo 23: “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo”; “Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social”. Durante el 2012 se cuestionó la prestación de 400 euros a los parados, se debatió sobre el papel de los parados en la sociedad, los poderes públicos no garantizaron el derecho al trabajo en una sociedad con casi 6 millones de parados y se llevó a cabo una reforma laboral de dudosa constitucionalidad que rompió con “la fuerza vinculante de los convenios colectivos” que proclama la constitución española con el fin de abaratar los salarios para permitir que España compita con países como Rumanía, Marruecos o China (ver la reducción de ingresos por hogar aquí).
  • Artículo 25: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”. Durante el año 2012 se incrementó la tasa de personas que viven bajo el umbral de la pobreza del 19% en el 2011 al 21% (ver noticia aquí).

En éste punto y en ésta situación estamos y lo anterior sólo son unos pocos de decenas de ejemplos existentes sólo en el último año. Lo que comenzó siendo una crisis financiera, pasó a ser una crisis de la economía real y posteriormente una crisis institucional para convertirse por último en una crisis social que supone la limitación (cuando no supresión) de nuestros derechos. El mundo necesita ahora más que nunca habitantes con voluntad de ampliar su conciencia y con ganas de conocer sus derechos y deberes. No son una concesión, ni siquiera un favor que nos hacen. Están ahí con sólo asomarnos a ellos. Pero necesitamos conciencia y necesitamos tener voluntad para recordarlos, conocerlos o quizá descubrirlos por primera vez. Debemos dar un paso adelante. Debemos emprender el camino. Sólo nos falta arriesgarnos a tomar la bandera y caminar juntos. Es una cuestión de dignidad. Son demasiadas vidas que históricamente se han movilizado para que estén plasmados en un papel para que ahora los olvidemos. Es una obligación moral. Debemos emprender el camino, debemos tomar la senda que nos conduce de manera definitiva a la conquista de nuestra ciudadanía.

comentarios
  1. ¡Gran entrada!
    Tú, de hecho, cumples con tu deber como ciudadano y haces mucho más. ¡Y lo sabes! Me alegro de navegar en el mismo barco. Un abrazo.

    • Me alegro de que te guste tío, ya sabes que cada día intento tomar mayor activismo en éste aspecto porque como te he dicho muchas veces, es un descaro😉 No hay nada malo en ser ciudadano, es más, creo que debería ser una obligación moral

      • Lo más revelador y alarmante desde mi punto de vista es ese dato del 10% de los habitantes son ciudadanos. El reto, sin duda, es hacer que el 90% restante tome consciencia del hecho… pero no hay que desanimarse, hay que seguir “picando piedra”.

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